sábado, 14 de mayo de 2016

Asume tu responsabilidad

Existe un ejercicio muy instructivo que te puede ayudar a avanzar en la superación personal y que es indicado para las personas que recién se inician en el tema. La mejor oportunidad para realizarlo es cuando estás preocupado por algo que te está pasando. Cuando esto ocurra, trata de llevar a cabo los siguientes pasos.

A partir del hecho o situación que te está preocupando, comienza a recordar los acontecimientos que sucedieron con anterioridad. La cantidad y tipo de acontecimientos a los que debes pasar revista guardan relación con la que es tu preocupación actual. Si se trata de una situación puntual, pueden ser las circunstancias de la última semana o del último mes. Si se trata de algo que ya lleva ocurriendo cierto tiempo, puedes tener que remontarte varios meses o años hacia atrás.

Una vez que has completado el paso anterior, debes tratar de establecer lo que podemos llamar una relación de causalidad entre los hechos que has rescatado del pasado. Esto significa que debes tratar de ver qué hecho ha proporcionado la oportunidad para que se produzca tal otro.

Supongamos que la situación actual sea "estoy casada con José". El hecho que le dio origen a esta situación fue haberlo conocido. Si no lo hubieras conocido, no hubieras podido casarte con él. ¿Cómo lo conociste? La respuesta puede ser "en una fiesta en casa de unos amigos".

Otra situación puede ser "me hicieron una multa por conducir sin licencia". ¿Cómo pudo haber ocurrido este hecho? La respuesta puede ser "me había olvidado en casa la licencia". De lo que se trata es de establecer una cadena de sucesos, de manera que el anterior sea la condición necesaria para que se produzca el siguiente.

La reacción de las personas cuando realizan este tipo de ejercicio, se puede encuadrar en general en dos clases diferentes. Unas encuentran que todo lo que les pasa es el resultado de la acción de otras personas. En cambio, otros individuos hallan en sus propias acciones la causa de los hechos que les han acontecido.

Esta división es tan fundamental que los psicólogos la han reconocido y utilizado como base para identificar dos tipos de trastorno mental, que, en realidad, representan dos maneras de ver la vida. Una persona puede decir "no me hubiera casado con José si no se me hubiera ocurrido ir a esa fiesta". Otra persona puede argumentar que "si mis amigos no me hubieran invitado, no hubiera ido a la fiesta y no lo hubiera conocido".

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