sábado, 14 de mayo de 2016

El efecto de la fé

Generalmente cuando se habla de fe se está haciendo referencia a las convicciones religiosas de una persona, como por ejemplo cuando se habla de "la fe de los mártires". Sin embargo, no es el único uso que se le da a esta palabra, como se puede ver en las expresiones: "Tengo fe en que volverá" y "Tiene mucha fe en si mismo".

La expresión "tener fe" significa una creencia total en algo, que no deja lugar a la duda, al contrario que el término "creer", el cual deja un margen abierto para la misma. No es lo mismo decir: "Creo que volverá", que decir "Tengo fe en que volverá". No obstante, emplearé las palabras "fe" y "creencias" con el mismo significado de algo en que la persona cree sin reparos.

Las creencias de cualquier tipo, tanto las religiosas como las que no lo son, han producido grandes beneficios a la humanidad, pero también han producido grandes perjuicios cuando fueron obedecidas irreflexivamente. Por ejemplo, la fe en la superioridad de una raza o en la superioridad de una religión ha conducido a los hombres a guerras de exterminio. Pero la fe religiosa y la creencia en la hermandad de todos los hombres han inspirado conductas abnegadas que han servido de inspiración para miles de personas.

Podemos ver entonces el gran efecto que tiene la fe en la persona humana y, por consiguiente, en la sociedad humana. No de balde se ha dicho que: "La fe mueve montañas". En el aspecto personal, y en particular en lo que se refiere a la superación personal, la fe (o las creencias) es uno de los temas más importantes a considerar. Las creencias pueden ser tanto positivas, las que nos alientan a la acción, como negativas: aquellas que nos debilitan.

La creencia más importante en lo que se refiere a la superación personal es la fe en uno mismo. Es el factor que por sí mismo puede desbalancear la batalla completamente para un lado o para el otro. Una persona de capacidades mediocres puede triunfar si cuenta con fe en sí misma donde otra de mejores capacidades fracasa por no tener dicha fe o confianza.

La fe o confianza en sí mismo se suele a veces confundir con la autoestima, pero en realidad no son lo mismo. La confianza en sí mismo es algo más básico, más limitado que la autoestima. Se refiere a la creencia que tienes con respecto a tu capacidad para hacer algo en particular. La autoestima significa algo más general, referido a la opinión que en general tienes de ti mismo.

Una persona puede tener fe en sí misma para algunas cosas y no para otras, en ciertos ámbitos y no en otros. Podemos observar a una persona que se desempeña en sus tareas habituales con una gran seguridad en sí misma, y que pierde totalmente o en gran medida esa seguridad cuando se la traslada a un ámbito al que no está acostumbrada.

La fe en si mismo puede provenir de varias causas, algunas más frecuentes y naturales, otras más raras o artificiales. El medio ambiente es, como en otros casos, la influencia más común y más perdurable. El medio ambiente que nos interesa en este caso (también  llamado "entorno"), está formado por las personas que rodean a la persona durante su infancia. Las acciones de los padres, los maestros, los amigos, y los compañeros escolares de la criatura, son sumamente influyentes en la confianza en sí misma que esa persona experimente cuando sea adulta.

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